Aprovechar el mes de junio para desarrollar pruebas deportivas al aire libre y asegurar mejor tiempo que el de abril y mayo ha dejado de ser una buena idea en Euskadi. Desde hace una década el verano llega con prisa al territorio -y también lo abandona más tarde-, elevando los mercurios más allá de los 30 grados antes de que el verano haga su entrada oficial. Pero la ausencia de una cultura del calor similar a la de la zona centro y sur de la península provoca que las rutinas se mantengan pese al riesgo que entraña desarrollar actividades físicas al aire libre con los termómetros disparados.
En breve nos encontraremos en pleno verano, comienzan las vacaciones y para muchos es el momento de disfrutar de la naturaleza y de nuestras actividades preferidas de montaña. A priori el verano resulta un buen momento para la práctica de deportes al aire libre, meteo generalmente estable, muchas horas de luz, sol y buena temperatura. Son estas dos últimas piezas del puzzle las que pueden plantearnos serios problemas.
La exposición prolongada al sol y la práctica deportiva con altas temperaturas pueden ser una combinación muy peligrosa y que pueden ocasionarnos graves problemas de salud si no tomamos las medidas preventivas adecuadas. A esto hay que sumarle que cada vez son más habituales los episodios de altas temperaturas, batiendo récords de temperaturas cada periodo estival. Ante esta situación tenemos que ser muy conscientes del peligro que supone el calor para nuestra salud, amplificando sus efectos si además realizamos una actividad deportiva al aire libre. Muchos de los rescates que se producen durante esta época tienen su origen en problemas derivados por el calor.
El Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco activara distintos avisos por temperaturas altas y extremas. Un indicador que también estará vigente cada vez que los termómetros superen los 30 grados. En este sentido, en situaciones en las que hay un aviso activado por altas temperaturas, se pide realizar eventos deportivos fuera de las horas centrales del día. Esto es, entre las 12.00 y las 17.00 horas. También se desaconsejan los entrenamientos en ese tramo horario. Asimismo, se recomienda tener una buena cultura del calor y tomar medidas para minimizar las alteraciones producidas por las lesiones por calor.
- Evitar realizar ejercicio físico de alta intensidad durante las horas de más calor.
- Evitar las zonas expuestas a la radiación solar en el momento de máxima radiación.
- Prestar especial atención a la hidratación, a poder ser con bebidas isotónicas. NO esperar a tener sed para beber, entonces ya es tarde.
- Realizar pausas en sitio favorables; lugares con poca insolación incluso zonas donde se favorezca el flujo de aire. Evitar parar en zonas de prados entre bosques, la humedad puede ser especialmente alta en estos lugares aumentando nuestra sensación de calor incluso llegando a impedir la sudoración.
- Ropa clara, transpirable y de secado rápido.
- Cubrirse la cabeza.
- Importante protegerse la piel.
- Vigilarse unos a otros y ver que todas las personas del grupo se encuentran en buen estado.